Conservador de Bienes Raíces

CBR, el otro lugar en que también viven las propiedades.

Sólo si están inscritas allí uno es dueño con plenos derechos, salvo que tengan anotadas determinadas restricciones.

Los conservadores de bienes raíces nos resultan extraños hasta que nos llega la hora de gestionar una propiedad, sea para comprarla, venderla, recibirla o dejarla como herencia o si será parte de una sociedad. Su función es importante, ya que son ministros de fe encargados de los registros cuyo objeto principal es mantener la historia de cada inmueble y dar constancia de los gravámenes que puedan afectarlo. En suma, nadie es dueño con plenos derechos de una propiedad si no la ha inscrito en el conservador correspondiente.

En la práctica, anotan los bienes raíces en el libro llamado repertorio, el que consiste en tres tipos de registros: uno es el de propiedad propiamente tal, en que se inscriben las transacciones de dominio (transferencias, transmisiones y adquisiciones por prescripción); el de hipotecas y gravámenes, en que se anotan además los derechos de usufructo, uso y habitación, fideicomisos, servidumbres y otros gravámenes parecidos, y el de interdicciones y prohibiciones de enajenar y todo otro impedimento que limite sobre todo el derecho de vender, como pueden ser los embargos y precautorias por juicios pendientes.

Incluso los contratos de arriendo por escritura pública, convenientemente redactados por abogados, pueden ser inscritos en los conservadores

Libre acceso

Cualquiera puede requerir los datos que mantienen los conservadores. Claro que si uno quiere saber los de una propiedad determinada habrá necesariamente que recurrir al conservador que corresponda, ya que cada uno tiene una determinada jurisdicción territorial y son independientes unos de otros, por lo que no intercambian información. En todo caso, para saber a qué conservador le corresponde una determinada propiedad, se puede recurrir a la página de internet www.conservadores.cl e inscribirse como usuario y de este modo pedir información en línea.

Para cualquier trámite, es importante tener la foja, número y año de la inscripción del bien raíz, datos que normalmente están en la escritura de compraventa que acredita el dominio.

Si no se tiene dicha escritura, se la busca donde el notario que la hizo, o en el archivo judicial correspondiente si ella tiene más de un año.

Cabe mencionar que muchas veces en los documentos del SII aparece el nombre de una persona que no es la dueña, lo que no es problema para el legítimo propietario, ya que lo que vale es su inscripción en el conservador. Dicha anomalía puede ocurrir porque el comprador aún no ha inscrito la propiedad a su nombre o porque el SII aún no ha actualizado su banco de datos.

La tramitación de estas últimas, llamadas también certificado de dominio vigente, al menos en el caso de Santiago, es de un día para otro. Los certificados de prohibiciones, hipotecas y gravámenes demoran cerca de una semana, y las inscripciones completas, dos semanas.

Hay trámites que no son atendidos por los conservadores, aunque a veces se los vincula con ellos. Como los certificados de expropiación, que se piden en las municipalidades. Tampoco sirve ir con el número de rol para recabar información sobre un inmueble, ya que dicho número lo usa el SII para control impositivo y no acredita dominio.

Notarías

De nada sirve llevar la dirección del bien raíz para averiguar sobre él. Y si se quiere una copia de la escritura hay que recurrir a la notaría en que se registró la transacción o al archivo judicial si tiene más de un año. Si no se sabe cuál es la notaría, en una copia de la inscripción de dominio aparece ese dato.

Por último, para inscribir una propiedad hay que llevar la escritura, el recibo de pago de la última cuota de contribuciones, un certificado de deuda de contribuciones y el Formulario 2890 del SII que entrega la misma notaría.

Y al solicitar un trámite, éste puede ser rechazado por datos erróneos o insuficientes, lo que se puede rectificar sin pagar de más, o pedir al conservador la devolución de lo abonado.

EN INTERNET

www.conservadores.cl/paginas/nomina.asp
www.conservador.cl

Algunos aranceles

Una inscripción cuesta $2.000. Hay un recargo del dos por mil sobre el valor de la propiedad en los conservadores de Santiago, San Miguel, Valparaíso y Viña del Mar y de 50% en los demás. Esta sobretasa se aplica sólo hasta los $128.000.000 de valor del bien. La tarifa por cada subinscripción o anotación normales es de $1.500, lo mismo que un certificado de inscripción o subinscripción y de gravámenes hasta diez años; si es por más tiempo, $2.500. Las mismas cifras se cobran por los certificados de prohibiciones y otros.

Artículo Publicado en el Mercurio, Cuerpo C, Miércoles 11 de Mayo de 2005
   
 
  Si aún no tiene su clave de acceso, haga click aquí.