Poco se sabe de la vida de los notarios en las zonas extremas de nuestro país. No solamente tienen que lidiar con la lejanía y el aislamiento, sino con las inclemencias del tiempo, los accesos complejos y, en muchos casos, vivir lejos de sus familias.

Por eso que los profesionales de estas zonas, como es el caso de Abdallah Fernández, notario en Chile Chico en la Región de Aysén, cumplen un rol único. “Somos asesores judiciales, orientadores, configuradores de instrumentos jurídicos, especialmente, para la población con menos recursos”, dice Fernández y agrega: “en muchas ocasiones debemos recorrer los alrededores para cumplir con nuestra función pública y ser “notarios itinerantes”, ya que habitualmente llegamos a lugares, donde el resto del Estado no está”. Flanqueado por montañas y las aguas del lago General Carrera, Abdallah recuerda el caso de un lugareño que vive solo y aislado, por lo que tiene que viajar en lancha junto a carabineros para renovar sus documentos, ya que solo de esa manera él puede cobrar su pensión solidaria. 

La orientación de personas de avanzada edad es clave, comenta este notario de Chile Chico, y explica que hay muchos casos de pequeños campesinos que hacen negocios y que pueden ser engañados, poniendo en juego su campo o animales.“Acá hay mucho que hacer con la gente mayor”, agrega.

Abdallah Fernández, quien construyó su propia notaria a una cuadra de la plaza, explica que en la comuna de Chile Chico, fuera del juez de policía local, del fiscal y del defensor penal hay solo tres abogados que hacen asesoría a personas, pero la mayoría viene directamente a la notaría, para tener una orientación respecto de sus bienes, por ejemplo. “Hay una confianza absoluta en el notario”, dice Fernández quien vive a 5 horas en auto de Coyhaique, donde está su señora y sus hijos, con quienes comparte los sábados y domingos.

Con tanta soledad, confiesa, ha logrado ponerse al día con la literatura leyendo a autores como Jorge Luis Borges, Mario Vargas Llosa y otros, como Stephen King.