6.- INSTRUCCIONES NOTARIALES.

Una de las actuaciones que también cumple con habitualidad el Notario está constituida por la recepción de instrucciones en relación a ciertos actos o contratos que se llevan a efecto ante él y la subsecuente custodia de documentos o valores.

Esta materia no tiene una reglamentación precisa que norme sus alcances, lo cual trae aparejado una serie de complicaciones a veces al notario o a las partes mismas. Todo ello implica que en definitiva sea esta una práctica de difícil aplicación y no exenta de riesgos, especialmente para el Notario, quien, como veremos y se ha resuelto por los tribunales, es en último término el único llamado a cumplirlas.

La “Instrucción al Notario”, es una manifestación de voluntad que en un instrumento, normalmente aparte a una escritura pública o privada, suscriben los otorgantes o algunos de ellos que tienen un interés correspondiente, en orden a que el Ministro de Fe, a quien se hace depositario de dinero o valores por lo general, cumpla con los encargos que se le hacen en tanto ocurra el vencimiento de un plazo o se cumpla una condición según ha quedado determinado por los interesados.

Las instrucciones son llevadas ya preparadas por los suscribientes para ser entregadas al Notario. En otras, son redactadas en el oficio notarial y con la participación activa del oficial público. Esta última práctica permite al Notario hacer las sugerencias que su experiencia y conocimientos le aconsejen como más apropiadas al negocio de que se trata, para evitar en el futuro entrar en interpretaciones.

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Qué hacer si la institución financiera no alzó la hipoteca

Cada vez que una persona pide un crédito para comprar una vivienda o un vehículo, la institución que otorga el dinero deja el bien en garantía (hipoteca o prenda, respectivamente).

En enero de 2016 entró en vigencia la Ley 20.855, que entre otros aspectos obliga a las entidades financieras a tramitar y pagar los costos de alzamientos de prendas e hipotecas, una vez que el usuario salde su crédito. Antes el trámite era de cargo de este último. Según precisan en el Sernac, desde entonces se registra un cumplimiento del número de alzamientos de hipotecas de 237% y de prendas de 150% por sobre lo comprometido.

Otra exigencia de la ley es que las empresas deben ingresar al Conservador de Bienes Raíces la escritura de alzamiento en un plazo máximo de 45 días corridos tras el pago de la última cuota del crédito. Una vez cumplido este trámite, el organismo tiene un máximo de 30 días para informar al consumidor.

El sentido de constituir estas garantías para propiedades y vehículos, señalan en el Sernac, es limitar la posibilidad de vender el bien, puesto que nadie compra una casa con hipoteca ni un auto con una prenda. Tampoco sería recomendable hacerlo, ya que ese bien estaría aún garantizando el pago de la obligación pendiente del vendedor. Por tanto, si este último no pagara su crédito, la entidad financiera podría rematarlo.

Por ello es necesario alzar las garantías con el fin de disponer del bien libremente. Para alzar la prenda y la hipoteca deben realizarse los mismos trámites que para su constitución: inscribirse en el Conservador de Bienes Raíces respectivo o en el Registro de Prendas Sin Desplazamiento, según corresponda.

En el Sernac advierten que si la institución financiera que otorgó el crédito hipotecario se niega a efectuar el alzamiento de su hipoteca una vez que se pagó la deuda es posible denunciar el hecho ante el JPL respectivo, pudiendo aplicarse una multa de hasta 750 UTM, sin perjuicio de la posibilidad de solicitar las sanciones e indemnizaciones que correspondan de acuerdo a la Ley del Consumidor.

Para el caso de las prendas, se puede solicitar judicialmente el alzamiento, y también es posible pedir sanciones e indemnizaciones ante el JPL, donde la multa puede llegar hasta las 50 UTM.

Fuente: El Mercurio

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