El sistema registral cumple un función clave al momento de comprar un inmueble. Las personas no tienen que contratar seguros ante el riesgo de perder la propiedad por aparecer alguien con un mejor derecho, ni deben contratar servicios que estén vigilando periódicamente si la propiedad sigue o no a nombre del propietario.

 

En el sistema sajón, en cambio, es indispensable contratar, entre otros, el seguro de título, que corresponde, por lo general, al 1% del
valor de la propiedad.

 

Si consideramos una compraventa al contado, para que sea más sencillo el cálculo, de una propiedad de un valor de 70 millones de pesos (UF 2.550 aprox.), en la notaría pagará un 1 por mil, más las copias, $ 90.000 aprox. y en el conservador un máximo de $ 210.000, lo que da un total de $ 300.000. Por el solo seguro de título en el sistema sajón, se debe pagar $700.000, esto es, por este sólo concepto, más del doble.

 

Considerando 300.000 compraventas al año, el ahorro que obtienen las personas por el sólo seguro de título en el sistema chileno es de aproximadamente, 180 millones de dólares, esto es, 120 mil millones de pesos.

En materia registral, en Chile se paga un máximo del 3 por mil del valor de la compraventa, con un tope de cálculo de 128 millones de pesos, estos es 384 mil pesos, que se pagan por una sola vez.

 

Sin considerar las otras muchas actuaciones notariales y registrales, el ahorro para las personas asciende a una cifra aproximada de 290
millones de dólares, anualmente.

 

Uno de los mayores costos de la actividad económica es el riesgo y mientras más caro sea cubrir ese riesgo, habrá menos actividad económica y mientras más barato sea cubrirlo, entonces habrá mayor actividad económica. Cuando notarios y conservadores, a un bajo costo, están entregando seguridad y actuando en el campo de la justicia preventiva, están precisamente reduciendo el riesgo y haciendo un importante aporte a incentivar la actividad económica.